No soy de los que me burlo de los defectos físicos, pero soy sincero, cuando de gagos o tartamudos se trata…debe ser porque cuando digo a ponerme nervioso, o molesto, las palabras no me fluyen como quisiera.
Al empezar en mi nuevo trabajo, un Centro de Distribución de unas de las Cadenas de Tiendas existentes en los Estados Unidos, sufrí uno de los aprietos más graves de mi vida en este país. Cuando empezaron a presentarme a todos los del departamento, choque que aunque uno no sea racista, cada región tiene su inglés. En este caso mis jefes no eran ni latinos ni caucásicos, son descendientes de haitianos. Eso no es problema para mí, porque como decimos en Cuba, quien no tiene de Congo tiene de Carabalí… pero no contamos con el inglés. Uffff, yo creía que había aprendido algo, pero cuando aquel hombre terminó de hablar, pregunté, y quién va a hablar en inglés o español. Por eso creo que caí tan mal desde el primer día. Un puertorriqueño me dijo no te preocupes, el gago aquel, señalándome a otro moreno, es tu jefe.
NO se pueden imaginar los líos que me metí. Imagínense el cuadro.. Mis compañeros me decían Isaac pones una cara como si estuvieras jugando un partido de fútbol buenísimo donde eres el portero. Estas tratando de adivinar lo que te dice…me reservo el nombre. Traduciré una posible conversación diaria
-Aaaaaaaaa…empieza él. Aisac, si dígame Sr.
-Neeeccceeeessssiiiii… ¿Qué necesita Señor?
-Quueeeeeeee vavavavava… ¿Qué vaya a qué línea Señor?
-Noooo, que vavavavavavayas uuuuuuuuuunnn popopopopocccco mamamas rárárapido.
Siempre intenté ser cortés y ecuánime, pero si alguien se sonreía… tetetermiminananaba aaaahogaooooo de de la la rrrrrrissssaaaa. ¡Qué lío!
Ese no era el único lío pero de eso les hablaré luego
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