Alguien podrá pensar que soy un exagerado. Y no creo que exageren mucho lo que piensen así, pero en este caso, señores, la realidad es esta, lo que hice este fin de semana lo había planificado hace años. Lo cierto es que sin ser profeta, ya lo había hecho alrededor de cinco o seis veces, pero nunca se me ocurrió compartirlo con ustedes.
Y es que hace cuatro a cinco años y hasta más tiempo le dije a una familia amiga:"Si algún día logramos irnos para los Estados Unidos, que de seguro se nos va a dar, tienen que visitarme un fin de semana. Vamos de seguro a ser una comida juntos, hablar de todos los que conocemos, salir a cualquier parte, y ponernos al día en lo que nos ha pasado".
Les aseguro que hasta el menú hicimos, aunque con el pasar de los años lo hemos ido cambiando. Al final nos quedamos con la lazaña estilo Mi-Chin-Tang, un famoso restaurant en nuestros tiempos, donde hacían las mejores lazañas de La Habana, según nuestra opinión.
Siempre hubo su porción de puerco asado y unas yucas para mantener la esencia de nuestros planes. Las fotos y los videos de allá, y los recuerdos, esos que aunque no todos nos hacen reír, los traemos a nuestra memoria no sé por qué. Tal vez eso sea lo que hizo de este fin de semana, tan especial. La visita, la comida, los recuerdos, los ponte al día de los que conoces, los de aquí y los de allá, lo que haciamos hace cuatro o cinco años antes, cuando soñabamos, si nos llegaba la salida, si nos veíamos otra vez, cuando nos reuniéramos acá. En este fin de semana especial, las frases más comunes: ¿Quién nos lo iba a decir a nosotros? ¿Te acuerdas?
Gracias a los que hicieron estos planes conmigo, a los que han venido, y a los que vendrán.
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