Un buen amigo me presentó según ellos el mejor Realtor de Sarasota. La Señora del Banco me dió la tarjeta de otro. Como desconocía el tema, me pareció que tener dos buscando por mí era una muy buena opción.
En las entrevistas entendí las diferencias de ambos. Uno, técnico en su lenguaje, llegando a intelectual. El otro, un luchador de la calle, dispuesto según él, "a encontrale su casita Señor Isaac antes de los cuatro meses que le dura la pre-aprobación".
¡Cuatro meses te da el Banco! Claro luego de los cuatro meses vuelve y aplicas, y otra vez, y otra vez, hasta que encuentras la casa de tus sueños. pero como no sabes, crees que tienes ciento veinte días para encontrar la casa de tus sueños, sino pierdes el préstamo, que dicho sea de paso, nunca lo has tenido, solo una pre-aprobación, que no es mucho, pero te ilusiona un mundo.
Como buen cubano, tienes muchos amigos. Todos te recomiendan lugares. Todos te meten miedo con los techos, la plomería, y con los Realtors. ¡Y tienen mucha razón!
Los Realtors te enseñan en casi fotocopia, algunas fotos de las casas. ¡Son mansiones! Por un precio buenísimo. Cuando llegas al lugar, casi no te quieres bajar del carro.
¿Qué?¿No esta linda? Al principio, mi esposa exponía todo lo que no le gustaba. Cuando habíamos visitado alrededor de sesenta bajareques (casas destruídas), decía:" no, mejor nos vamos ya."
Es deprimente perder tanto tiempo y dinero en gasolina visitando casas y casas que por internet parecian palacios y en la realidad eran chozas destruídas. Ya a las dos semanas, los Realtor comenzaban a conocernos, y ni preguntan nos hacían. Y mucho menos la promesa del realtor, "estoy seguro que esta si te va a gustar".
Llegamos a pensar que los realtors eran como los vendedores de CD en la Habana," pide por esa boca y yo lo busco.Sino lo tengo yo, es porque el artista no lo ha sacado aun". Al final, "hacía rato que no pedían algo que no tuviera.Tú si que eres díficil"
Todos en sus oficinas tienen cuanto diploma caben en la pared. todos conocen su trabajo y tienen a su mano la mejor tecnología, y las mejores recomendaciones, pero a la hora de la realidad...les falló el coco. ¿Cúando? Cuando por fin nos gustó una casa, y le hicimos la oferta y nos la aceptaron...
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